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Digitalización y sensorización del riego en invernaderos de Almería

La agricultura bajo invernadero en Almería se ha convertido en un modelo de referencia por su capacidad para producir de forma intensiva en un entorno con recursos limitados. Sin embargo, este modelo también se enfrenta a retos importantes: escasez de agua, aumento de costes, necesidad de mejorar la eficiencia y exigencias cada vez mayores en sostenibilidad y trazabilidad.

En este contexto, la digitalización del riego se presenta como una herramienta clave para seguir siendo competitivos. Ya no se trata solo de regar según la experiencia o una rutina fija, sino de apoyar las decisiones en datos reales del cultivo, del suelo, del sustrato y del clima.

Este avance forma parte de la transformación digital del sector agroalimentario, donde la tecnología ayuda a cooperativas, agricultores y empresas a tomar decisiones con más información y menos incertidumbre.

Del riego por rutina al riego con datos

Durante años, muchas decisiones de riego se han basado en la experiencia del agricultor, la observación directa del cultivo y el conocimiento acumulado de cada finca. Esa experiencia sigue siendo fundamental, pero hoy puede complementarse con herramientas digitales que permiten conocer mejor lo que ocurre dentro del invernadero.

En los cultivos hortícolas, como tomate, pimiento, pepino o calabacín, las necesidades de agua cambian según la fase del cultivo, la temperatura, la radiación solar, la humedad ambiental y el tipo de suelo o sustrato. Por eso, aplicar siempre la misma cantidad de agua puede generar problemas: estrés hídrico si falta agua, o pérdida de nutrientes y exceso de humedad si se aplica de más.

La digitalización ayuda a ajustar mejor esas decisiones. Sensores, estaciones climáticas y plataformas digitales permiten observar el comportamiento del cultivo y adaptar el riego a las necesidades reales.

Sensores para conocer mejor la finca

Los sensores son una de las bases del riego inteligente. Los más utilizados son los sensores de humedad del suelo o del sustrato, que permiten saber si la planta tiene agua disponible en la zona de la raíz. Esta información ayuda a decidir si conviene regar, esperar o modificar la programación.

También existen sensores que miden la conductividad eléctrica, el pH o la temperatura. Estos datos son muy importantes en fertirrigación, porque permiten controlar mejor la solución nutritiva que recibe el cultivo. Si la conductividad es demasiado alta, puede haber exceso de sales. Si el pH no está bien ajustado, algunos nutrientes pueden no estar disponibles para la planta.

En cultivos en sustrato, como fibra de coco o perlita, también puede ser útil medir el drenaje. Saber cuánta agua sale y con qué calidad permite ajustar mejor la fertirrigación y evitar acumulaciones de sales.

Desde Himarcan se destaca la importancia de un fertirriego eficiente para ahorrar agua y mantener la producción en invernaderos. Además, investigaciones recogidas en Dialnet abordan la optimización de estrategias de fertirrigación en cultivos hortícolas bajo invernadero utilizando aguas de distinta calidad.

Estaciones climáticas y demanda del cultivo

Además de medir el suelo o el sustrato, también es importante conocer las condiciones ambientales. Las estaciones climáticas pueden registrar temperatura, humedad relativa, radiación solar, viento o lluvia. Estos datos ayudan a estimar la evapotranspiración, es decir, el agua que el cultivo pierde por evaporación y transpiración.

En los invernaderos de Almería, la radiación solar tiene un papel importante. Cuando aumenta la radiación, también puede aumentar la demanda de agua del cultivo. Por eso, algunos sistemas permiten programar el riego según la radiación acumulada, ajustando mejor el aporte de agua al ritmo real de la planta.

El IFAPA trabaja en investigación y formación agraria, incluyendo tecnologías relacionadas con el riego y la fertirrigación. Este tipo de formación es clave, porque no basta con instalar sensores: también hay que saber interpretar los datos y convertirlos en decisiones útiles.

Plataformas digitales y alertas automáticas

Los datos de sensores y estaciones climáticas pueden integrarse en plataformas digitales. Estas herramientas permiten consultar la información desde un ordenador, una tablet o un móvil, comparar datos históricos y recibir alertas cuando algo no va bien.

Por ejemplo, si la humedad del sustrato baja de un nivel determinado, el sistema puede avisar al agricultor. Si la conductividad eléctrica sube demasiado, puede indicar acumulación de sales. Si una zona consume más agua de lo normal, puede ser necesario revisar goteros, presión o drenaje.

Estas plataformas también ayudan a ordenar la información. En lugar de depender de datos sueltos, el agricultor puede ver la evolución del cultivo, detectar patrones y tomar decisiones con más seguridad.

Automatización del riego

La automatización es otro paso importante. Un sistema digital puede activar el riego según horarios, humedad, radiación acumulada o necesidades estimadas del cultivo. Esto reduce errores y permite responder más rápido a los cambios del invernadero.

Aun así, automatizar no significa dejar todo en manos de la tecnología. El agricultor y el técnico siguen siendo quienes interpretan, revisan y ajustan. La tecnología ayuda, pero el criterio agronómico sigue siendo esencial.

La Universidad de Almería investiga alternativas relacionadas con el agua de riego en invernaderos, como recoge Hortoinfo. Esto demuestra la importancia que tiene seguir buscando soluciones para mejorar la gestión hídrica del sector.

Conectividad y retos pendientes

Para que la digitalización funcione, también hace falta conectividad. En algunas zonas rurales o invernaderos alejados, puede haber dificultades de cobertura. Por eso, tecnologías como redes inalámbricas rurales, LoRaWAN o NB-IoT pueden ayudar a enviar datos desde sensores con bajo consumo energético.

Otro reto importante es la formación. Muchos agricultores pueden tener acceso a datos, pero no siempre saben cómo interpretarlos. Por eso, las cooperativas pueden tener un papel clave, ofreciendo asesoramiento, formación y servicios compartidos.

También es importante que los sistemas sean fáciles de usar y compatibles entre sí. Si cada herramienta funciona por separado, la información se dispersa y resulta más difícil tomar decisiones.

Riego inteligente para un modelo más sostenible

La digitalización del riego puede ayudar a ahorrar agua, reducir costes, mejorar la fertirrigación y aumentar la uniformidad del cultivo. También puede facilitar el cumplimiento de buenas prácticas y mejorar la trazabilidad.

La Directiva Marco del Agua establece un marco europeo para proteger y gestionar mejor los recursos hídricos. En este escenario, trabajar con datos puede ayudar al sector a demostrar un uso más responsable del agua y los fertilizantes.

En definitiva, la sensorización y digitalización del riego no sustituyen la experiencia del agricultor. La refuerzan. Permiten conocer mejor el invernadero, anticiparse a problemas y tomar decisiones más precisas.

Desde la Oficina AceleraPyme Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía – Almería se ofrece acompañamiento a cooperativas, agricultores y asociados que quieran aplicar soluciones digitales en su actividad diaria. También puedes consultar su Centro de conocimiento para seguir conociendo herramientas útiles para la transformación digital del sector agroalimentario.

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