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Eficiencia hídrica y sostenibilidad en el riego de invernaderos de Almería

La agricultura bajo invernadero es una de las grandes señas de identidad de Almería. Gracias a este modelo, la provincia ha conseguido producir hortalizas durante gran parte del año y posicionarse como un referente dentro del sector agroalimentario. Sin embargo, este éxito también está ligado a un reto muy claro: gestionar mejor el agua.

En un territorio con recursos hídricos limitados, la eficiencia en el riego no es solo una ventaja competitiva. Es una necesidad para mantener la rentabilidad de las explotaciones, reducir costes y avanzar hacia una producción más sostenible. Cada metro cúbico de agua cuenta, y por eso el sector sigue incorporando soluciones que permiten regar con más precisión.

Este enfoque forma parte de la transformación digital del sector agroalimentario, donde la tecnología ayuda a cooperativas, agricultores y empresas a tomar decisiones con más información y menos incertidumbre.

El agua como recurso estratégico

En los invernaderos de Almería, el agua influye directamente en la producción, la calidad del fruto y la rentabilidad. Un riego mal ajustado puede provocar estrés en la planta, pérdida de uniformidad, problemas de calibre o un uso innecesario de fertilizantes.

La eficiencia hídrica consiste en obtener la mayor producción posible utilizando el agua de forma responsable. No significa regar menos sin criterio, sino aplicar la cantidad adecuada en el momento correcto y según las necesidades reales del cultivo.

Cultivos como tomate, pimiento, pepino o calabacín no necesitan siempre la misma cantidad de agua. Sus necesidades cambian según la fase del ciclo, la temperatura, la radiación solar, el tipo de suelo o sustrato y el estado del cultivo. Por eso, los sistemas de riego deben ser cada vez más precisos y adaptables.

Riego localizado y control del consumo

El riego por goteo es una de las principales herramientas para mejorar el uso del agua en los invernaderos. Al aplicar el agua directamente cerca de la raíz, se reducen pérdidas y se mejora el aprovechamiento por parte de la planta.

Aun así, tener riego por goteo no garantiza por sí solo una gestión eficiente. Es necesario revisar la presión, los goteros, los filtros, las tuberías y la uniformidad del sistema. Si una zona recibe menos agua que otra, el cultivo puede desarrollarse de forma desigual y perder calidad.

La Universidad de Almería investiga nuevas fuentes alternativas de agua para el riego de los invernaderos, un aspecto clave para el futuro del sector. Esta línea de trabajo se recoge en publicaciones como la de Hortoinfo sobre fuentes alternativas de agua para riego.

Fertirrigación más eficiente

En los invernaderos, el riego suele ir unido a la fertilización. La fertirrigación permite aportar agua y nutrientes al mismo tiempo, ajustando mejor las dosis a las necesidades del cultivo.

Cuando se gestiona bien, ayuda a mejorar el rendimiento y a reducir desperdicios. Pero si se aplica agua o fertilizante en exceso, pueden aparecer problemas de salinidad, pérdida de nutrientes o contaminación del suelo y del agua. Por eso, controlar parámetros como la conductividad eléctrica, el pH y el drenaje es fundamental.

Desde Himarcan se destaca la importancia del fertirriego eficiente para ahorrar agua y mantener la producción. Además, investigaciones recogidas en Dialnet abordan la optimización de estrategias de fertirrigación en cultivos hortícolas bajo invernadero utilizando aguas de distinta calidad.

Sensores y datos para decidir mejor

La digitalización permite avanzar hacia un riego más preciso. Sensores de humedad, estaciones climáticas, medidores de drenaje y plataformas digitales ayudan a conocer mejor lo que ocurre dentro del invernadero.

Los sensores pueden indicar si el suelo o el sustrato tienen suficiente humedad. Las estaciones climáticas aportan información sobre temperatura, radiación solar y humedad ambiental. Con estos datos, el agricultor puede ajustar la programación del riego y evitar decisiones basadas solo en la rutina.

Este tipo de herramientas no sustituye la experiencia del agricultor. Al contrario, la refuerza. La persona que conoce la finca sigue siendo clave, pero ahora cuenta con datos que le permiten actuar con más seguridad.

Recirculación, drenaje y calidad del agua

Otra estrategia importante es controlar mejor el drenaje. En algunos sistemas de cultivo en sustrato, parte del agua aplicada no es absorbida por la planta. Si esa agua se gestiona correctamente, puede aportar información muy útil sobre el estado del sistema.

La recirculación de drenajes puede ayudar a aprovechar mejor el agua, aunque requiere controlar la salinidad, la calidad sanitaria y la composición de nutrientes. No se trata solo de reutilizar, sino de hacerlo con seguridad para el cultivo.

También está aumentando el uso de aguas desalinizadas, regeneradas o mezcladas con otras fuentes. Estas alternativas pueden mejorar la disponibilidad, pero obligan a vigilar la calidad del agua y ajustar la fertirrigación. Cada fuente tiene características distintas y eso influye en la estrategia de riego.

Sostenibilidad y exigencias del mercado

La eficiencia hídrica también está relacionada con la sostenibilidad y el cumplimiento normativo. La Directiva Marco del Agua establece un marco europeo para proteger y gestionar mejor los recursos hídricos. En este contexto, el sector agrícola debe avanzar hacia prácticas más responsables y trazables.

Además, certificaciones como GlobalG.A.P. impulsan una gestión más controlada del agua, los fertilizantes y los recursos productivos. Para las cooperativas y empresas que venden en mercados exigentes, demostrar buenas prácticas es cada vez más importante.

Un estudio del CSIC sobre agricultura intensiva en zonas áridas también señala la necesidad de analizar el modelo almeriense desde una perspectiva ambiental. Esto no significa frenar la actividad, sino seguir mejorando la forma en que se gestionan los recursos.

Un modelo que debe seguir innovando

La eficiencia hídrica en Almería no depende de una sola solución. Requiere combinar riego localizado, fertirrigación precisa, control del drenaje, sensores, formación y una buena interpretación de los datos.

Las cooperativas pueden tener un papel clave en este proceso, ayudando a sus socios a acceder a herramientas digitales, asesoramiento técnico y soluciones compartidas. Así, la digitalización no se queda solo en grandes explotaciones, sino que puede llegar también a agricultores pequeños y medianos.

En definitiva, el futuro de los invernaderos de Almería pasa por producir mejor con los recursos disponibles. El agua seguirá siendo un factor decisivo, pero también una oportunidad para innovar, reducir costes y reforzar la sostenibilidad del sector.

Desde la Oficina AceleraPyme Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía – Almería se ofrece acompañamiento a cooperativas, agricultores y asociados que quieran aplicar soluciones digitales en su actividad diaria. También puedes consultar su Centro de conocimiento para seguir conociendo herramientas útiles para la transformación digital del sector agroalimentario.

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